España apura los últimos días de la mágica y recomendable exposición «Harry Potter: The Exhibition”

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El pabellón 1 del Ifema en Madrid acoge hasta el próximo día 2 de abril esta muestra única con objetos originales de la popular saga, que apasionará a los más fervientes seguidores y gustará a los que no lo son tanto.

Merece la pena. Es la impresión con la que sales del mundo de Harry Potter instalado temporalmente desde el 18 de noviembre del pasado año en el Ifema. Un ejemplo del buen enfoque de esta muestra es el éxito que ha tenido, incluso ante de abrir sus puertas, ya que hubo un aluvión de reservas previas. Ante esa situación, los organizadores decidieron prorrogarla hasta el 2 de abril, fecha en la que se despedirá de Madrid y de España para trasladarse a Milán.

¿Qué podéis ver? Una exposición de unos 1.400m2 que no defraudará a los fans de esta mágica saga de J.K. Rowling. Antes de acceder al interior, los visitantes podrán hacerse una foto con un croma que les ambientará en ese increíble mundo y tener su propio cartel personalizado de ‘Harry Potter’. Así que si vienes vestido de estudiante del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, serás más “auténtico”.

Nada más entrar, nos encontramos con una primera interacción para la cual no hay que tener vergüenza; sólo unos pocos voluntarios serán los elegidos para someterse al veredicto del sombrero que te dice en cuál de las cuatro casa del centro educativo comenzarás esta aventura.

Una vez dentro, pasamos por varias salas donde podemos ver y disfrutar de distintos  decorados, como el dormitorio de Ron y Harry, la sala común de Gryffindor, la clase de pociones, la casa de Hagrid (dónde nos podremos sentar en su “pequeño” sillón)… Y como estamos en un colegio, también toca trabajar un poquito en clase de Herbología. ¿Os animáis a extraer una raíz de mandrágora de su maceta? Tranquilos, sus gritos son soportables.

Después, un poco de ejercicio: “Quidditch” su deporte oficial. En ese espacio podremos admirar el equipamiento de las distintas casas, las escobas y la ansiada ¡snitch dorada! Para seguir siendo partícipes de la experiencia, todo aquel que se anime hay tres quaffles esperando a ser lanzadas; ¡A ver quién encesta!

Se trata de un recorrido por distintos escenarios donde la luz juega un importante papel, ya que, según donde estemos, será más o menos intensa.

A lo largo del recorrido, puede verse tanto vestuario, como atrezo utilizado en las distintas películas de la saga, y no solo de los protagonistas, Harry, Hermione y Ron, sino de personajes como el profesor Gilderoy Lockhart, la maestra de adivinación Sybill Trelawney, Lupin, Severus Snape… Seguro que sabéis quienes son, pero por si acaso, cada vitrina, vestuario u objeto tiene su cartel donde nos cuenta qué es, a quién pertenece y en qué película aparece. Y como no podía ser menos, también podremos admirar algunas de las criaturas fantásticas como Buckbeak, Dobby, Fawkes, centauros, etc.

Una de las cosas que más llama la atención es que en cada sala hay una pantalla que enlaza los distintos objetos allí expuestos con las escenas de las distintas películas donde aparecen, de gran utilidad para refrescarnos la memoria en caso de no recordar exactamente a qué momento de las distintas cintas corresponden.

La exposición es un recorrido por distintos escenarios donde la luz juega un importante papel, ya que, según donde estemos, será más o menos intensa. De esta forma en la casa de Gryffindor o en el Gran Comedor habrá más luminosidad, mientras que en el Bosque Prohibido o en la sala de las Fuerzas Oscuras la oscuridad vuelve a ser la protagonista, para darle el dramatismo correspondiente.

Lo único necesario es ir predispuesto a disfrutar de la magia y trasladarnos al fantasioso mundo que creó hace ya 23 años J.K. Rowling

Lo que sí se echa en falta, y más en la época tan tecnológica en la que vivimos, ha sido la falta de “realidad virtual” para disfrutar de un vuelo en hipogrifo o en escoba jugando al quidditch.

Si te gusta la saga y quieres llevarte un recuerdo, al final de la muestra hay un pequeño espacio destinado a la venta de productos: desde varitas hasta algunos de los dulces de Honeydukes como las ranas de chocolate.

Para poder visitar la exposición no se necesita un mínimo de edad, aunque es recomendable reservar la entrada por Internet en su página oficial; eso sí, los menores de 16 años deberán ir acompañados por un adulto. Lo único necesario es ir predispuesto a disfrutar de la magia y trasladarnos al fantasioso mundo que creó hace casi 21 años J.K. Rowling y que a tantos lectores y admiradores ha conseguido asombrar.

¡Disfruten! Y, no olviden que, como dijo Harry Potter, «la felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz».

 

María Hidalgo Rey

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