
La subida de las temperaturas durante el verano provoca más casos de piernas cansadas; dilatación venosa y dificulta la circulación sanguínea, generando pesadez, calambres y hormigueo en las extremidades.
Especialistas explican las causas, síntomas y estrategias para mitigar el malestar.
Durante la estación veraniega, millones de personas experimentan molestias en las extremidades inferiores, entre ellas sensación de pesadez, hinchazón, dolor y calambres nocturnos. Este conjunto de síntomas, conocido como síndrome de piernas cansadas, se ve intensificado por el calor, ya que las altas temperaturas provocan la expansión de las venas, reduciendo su capacidad de impulsar la sangre de vuelta al corazón. El resultado es una acumulación de líquido y una circulación más lenta en la parte inferior del cuerpo.
Según datos proporcionados por el laboratorio, “seis de cada diez mujeres españolas y cuatro de cada diez hombres” se ven afectados por esta condición durante los meses más cálidos del año. La doctora Sonia Clavería, médica de familia y portavoz del departamento Técnico de la compañía, advierte que:
“los síntomas más habituales incluyen fatiga, incomodidad, espasmos musculares, entumecimiento, escozor, picazón e incluso alteraciones visibles como varices o hiperpigmentaciones”.
La sintomatología suele intensificarse al final del día, especialmente si la persona ha pasado muchas horas sentada o de pie. Además de la hinchazón de tobillos y pies, se presentan con frecuencia molestias difusas en los gemelos, sensación de ardor cutáneo y pequeñas venas dilatadas de tono rojizo o morado bajo la piel. En casos avanzados, pueden aparecer manchas oscuras en la piel como consecuencia de la extravasación de hierro de los glóbulos rojos retenidos en la zona.
Medidas eficaces para aliviar el malestar
Para prevenir o reducir estos síntomas, los profesionales de noVadiet aconsejan introducir pequeños cambios en la rutina diaria. Elevar las piernas durante 10 o 15 minutos varias veces al día mejora el retorno venoso y alivia la hinchazón. También es recomendable evitar la exposición directa al sol y ducharse con agua fría, lo que ayuda a contraer los vasos sanguíneos y favorecer la circulación.
Otro factor a tener en cuenta es el uso de prendas cómodas, holgadas y de tejidos transpirables, ya que la ropa ajustada puede obstaculizar el flujo sanguíneo. En cuanto al calzado, se recomienda optar por zapatos cómodos, de tacón moderado, y evitar calcetines o medias que compriman los tobillos. Dormir con las piernas ligeramente elevadas, colocando una almohada bajo los pies, también contribuye a mejorar la circulación durante la noche.
Actividad física y complementos naturales
El ejercicio moderado y constante es clave para mantener una buena salud venosa. Caminar a paso ligero al menos media hora diaria favorece la activación del sistema circulatorio. Además, realizar ejercicios específicos, como rotar los tobillos, alternar entre apoyos en talones y puntas, o mantener las piernas en alto apoyadas contra una pared, contribuye a reducir la sensación de pesadez.
Los expertos también señalan la utilidad de ciertos productos formulados con ingredientes naturales. Complementos alimenticios que incluyen vitamina C, ácido pantoténico, riboflavina, vitamina B6 y B12, contribuyen al funcionamiento normal de los vasos sanguíneos y a disminuir el agotamiento. Extractos vegetales como el castaño de Indias, el mirtilo, el rusco, el meliloto, el ginkgo biloba o la uva roja han mostrado beneficios sobre el retorno venoso y la mejora del tono vascular.
“Cuando se sufren de molestias en las piernas por el calor, es necesario abordar el problema de manera integral y tener en cuenta la necesidad de realizar ciertos cambios en el estilo de vida”, destaca Clavería. La incorporación de hábitos saludables, combinados con actividad física y apoyo fitoterapéutico, puede marcar la diferencia para quienes padecen este trastorno estacional.
En línea a estas recomendaciones este medio publicó en marzo, de este año, pautas para mejorar la calidad del descanso nocturno para potenciar los efectos circulatorios. Ambas recomendaciones son claves complementarias para aliviar el malestar físico y lograr un mayor bienestar general.







