
El Consistorio mantiene desde finales de mayo hasta noviembre un plan para detectarlo y, en su caso, frenar la expansión de esta especie invasora mediante trampas distribuidas por el municipio.
El dispositivo incluye la instalación de 20 trampas en diversos puntos de la localidad, lo que permitirá recopilar información precisa y alertar a la ciudadanía sobre las pautas de prevención más efectivas.
El mosquito tigre es un insecto originario del sudeste asiático que, en las últimas décadas, se ha extendido por Europa debido a su capacidad de adaptación. Se distingue por una franja blanca que recorre la parte superior de la cabeza y el tórax, además de manchas claras en patas y abdomen. Sus picaduras provocan irritación, molestias y, en algunos casos, reacciones alérgicas de distinta intensidad.
Esta especie suele reproducirse en pequeños recipientes donde se acumula agua durante más de siete días. Entre los lugares más habituales para su cría se encuentran platos de macetas, cubos, regaderas, ceniceros, herramientas de jardinería, neumáticos, bebederos de animales y elementos ornamentales situados al aire libre.
Las autoridades municipales recomiendan una serie de prácticas para evitar focos de cría. Entre ellas destacan: impedir encharcamientos y acumulación de agua, guardar bajo techo los objetos que puedan retener líquido de lluvia o riego, vaciar y limpiar los bebederos de mascotas cada tres o cuatro días, y mantener en buen estado sumideros y canaletas, asegurando que estén libres de residuos.
En caso de sospecha o detección del mosquito, el Ayuntamiento anima a los vecinos a comunicarlo a través de la aplicación móvil ‘Mosquito Alert’, una herramienta colaborativa que permite geolocalizar avistamientos y contribuir a su control.
El seguimiento se mantendrá activo hasta principios de noviembre, momento en el que se evaluarán los datos recogidos durante la campaña. Estos informes servirán para planificar futuras actuaciones y optimizar los recursos destinados al control de esta plaga en el término municipal.
Este insecto se ha detectado en localidades colindantes como en Villaviciosa de Odón, Madrid capital y la posibilidad de que tenga presencia en Pozuelo de Alarcón, tal y como contó Boadilladigital el pasado año en este reportaje.
Desde el proyecto científico colaborativo Mosquito Alert, coordinado por cuatro centros de investigación públicos, explicaron que no tenían constancia de casos en la localidad boadillense pero esto no significa que no los haya. Hace unas semanas comentaron a este periódico que nadie les ha notificado ninguno pero entienden que «es posible que esté en el municipio», ya que se trata de una especia invasora que en la actualidad se distribuye por toda la costa mediterránea y se adentra hacia el interior de España.







