
Los procedimientos mínimamente invasivos que realzan sin transformar ganan terreno en plataformas como Instagram y TikTok, acumulando más de 62.000 menciones en la red social fotográfica.
En el ámbito de la medicina estética, los llamados ‘tweakments’ —combinación de las palabras ‘tweak’ (ajuste) y ‘treatment’ (tratamiento)— marcan una tendencia creciente. Se trata de intervenciones poco invasivas que no buscan alterar drásticamente el aspecto, sino potenciar los rasgos y mejorar la apariencia. Tal y como afirma el Dr. Juan Carlos Holguera, médico estético y divulgador: «Estamos definitivamente en una nueva etapa en tratamientos de medicina estética, la cual no consiste tanto en nuevos procedimientos, porque en realidad en los últimos años no hemos tenido grandes innovaciones, sino en un nuevo uso de los ya existentes.»
Siempre vamos a tener un porcentaje de pacientes que busquen resultados más exagerados; es reflejo de la población
La demanda de cambios notorios entre personas jóvenes sigue presente, pero existe un grupo que opta desde el principio por estos ajustes. El especialista señala que, como en otros ámbitos, coexistirán quienes busquen naturalidad y quienes prefieran resultados llamativos, aunque en estos últimos casos recomienda recurrir a profesionales que realicen una evaluación adecuada.
Este método puede basarse en técnicas ya conocidas, aplicadas en dosis reducidas o combinadas, con un enfoque que, en palabras del experto, incluye “trabajar en la mentalidad de nuestros pacientes, haciéndoles entender que a veces los resultados más sencillos son a la larga beneficiosos”.
Cuatro procedimientos encabezan esta corriente: polinucleótidos, skinboosters, exosomas y neuromoduladores. Los tres primeros se engloban en la medicina regenerativa. Holguera detalla que los polinucleótidos “son moléculas de ADN provenientes de las gónadas de la trucha asalmonada”, capaces de estimular la producción de colágeno, elastina e hidratar la piel. Los exosomas, “mensajeros celulares provenientes normalmente de plantas”, ayudan a reparar tejidos y despigmentar. Los skinboosters, por su parte, emplean ácido hialurónico poco reticulado para hidratar e inducir colágeno de forma indirecta. Estas técnicas requieren al menos tres sesiones con intervalos de tres a cuatro semanas.
Los neuromoduladores continúan como el método más eficaz contra las arrugas dinámicas generadas por la musculatura facial.
Para Holguera, la evolución de estos tratamientos refleja un cambio social más amplio: “La elegancia y naturalidad va ganando espacio no solo en la medicina estética, sino también en la arquitectura, la moda o el lujo; así que nuestra consulta no es más que un reflejo de la sociedad en la que vivimos”.
En este contexto, la seguridad y eficacia de los productos utilizados en los tweakments adquiere relevancia. Según un artículo de BoadillaDigital, algunos dermatólogos defienden la necesidad de conservantes en cosmética.







