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El sol del verano intensifica las manchas en la piel y exige cuidados

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manchas en la piel

Especialistas en dermatología advierten que la exposición solar durante los meses cálidos incrementa la aparición y el oscurecimiento de pigmentaciones en la piel.

Lentigos solares y melasma son los principales tipos que requieren cuidados clínicos y domiciliarios para minimizar su evolución.

El calor veraniego y la radiación ultravioleta acumulada desde la infancia hacen que las manchas cutáneas sean más frecuentes al finalizar la temporada estival. El doctor Dídac Barco, integrante del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la AEDV, explica que los lentigos son pequeñas marcas marrones redondeadas, habituales en rostro, escote, hombros y manos, resultado de mutaciones celulares provocadas por el sol a lo largo de los años. Por su parte, el melasma afecta principalmente a mujeres adultas, vinculándose con factores hormonales y presentando manchas más extensas con un patrón irregular en frente, mejillas y labio superior.

En el segundo caso, se desconoce por qué aparece exactamente, aunque apunta a que hay varios fenómenos que favorecen su coloración. En primer lugar, hay una cierta hipersensibilidad a las hormonas femeninas (estrógenos y gestágenos), por eso se relaciona con la toma de anticonceptivos o con el embarazo. También existe una inflamación crónica latente en la dermis. Y destaca que en veranano, «la exposición a la radiación UV por parte de una piel inflamada y sensible a las hormonas hace que la tonalidad incremente muy considerablemente de forma rápida».

La pigmentación se intensifica cuando una dermis sensible y con inflamación crónica se expone a radiación ultravioleta o luz visible azul, incluso procedente de pantallas electrónicas

Por ello, el espcialista recomienda la utilización de fotoprotectores con filtro SPF 50, enriquecidos con óxidos de hierro y moléculas despigmentantes, aplicados cada dos horas durante la exposición solar o tras el contacto con agua.

Tratamientos y prevención

En cuanto al tratamiento, los lentigos responden eficazmente a tecnologías lumínicas como la luz pulsada intensa (IPL) o los láseres de picosegundos, mientras que los preparados tópicos suelen ser insuficientes. El melasma, en cambio, requiere fórmulas magistrales que incluyan hidroquinona, ácido kójico, antiinflamatorios y retinoides, complementadas, en casos resistentes, con ácido tranexámico oral y sesiones lumínicas o peelings químicos. La combinación de cuidados en casa con cosméticos adecuados permite mantener los resultados y reducir la aparición de nuevas lesiones.

Aunque los tratamientos pueden eliminar gran parte de las marcas, la exposición continua al sol puede generar nuevas manchas, por lo que los especialistas recomiendan revisiones periódicas y sesiones de mantenimiento.

La prevención continúa siendo la estrategia más efectiva, destaca. Evitar las horas de máxima radiación, mantener una dieta antioxidante y aplicar protectores de amplio espectro son medidas fundamentales para preservar una piel homogénea. Y recalcan que la protección solar rigurosa y la intervención temprana constituyen las mejores herramientas para conservar la salud cutánea y limitar la aparición de hiperpigmentaciones.

La creciente preocupación por las manchas solares y el melasma tras el verano se puede vincular con el auge de los ‘tweakments’, tal y como contó Boadilladigital en esta noticia este medio, unos tratamientos estéticos mínimamente invasivos que buscan mejorar la apariencia de la piel sin cambios drásticos.

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