
En 2024 el 21 por ciento de los adolescentes de 16 años utilizaba estos artículos frente al 15 % antes del incio de la pandemia de la COVID-19.
Estas cifras se desprenden del informe de 2024 del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo asociados a Enfermedades No Transmisibles en población Juvenil de la Comunidad de Madrid, que refleja además el descenso del patrón de consumo de cigarrillos tradicionales un 80,25% entre los jóvenes desde 1996, hasta situarse en un 9,7% del este colectivo.
En este contexto, el Gobierno regional ha anunciado que va a reforzar del peligro para la salud de los aerosoles que generan los vapeadores y los cigarrillos electrónicos. La Dirección General de Salud Pública ya está trabajando para que la Red de Centros de Salud y Hospitales sin Humo incluya en sus mensajes y actividades advertencias sobre sus efectos nocivos, con el objetivo de evitar nuevas adicciones y facilitar su abandono, especialmente entre los más jóvenes.
La Comunidad de Madrid recuerda que el tabaco tradicional y sus productos relacionados están asociados a patologías que globalmente constituyen las principales causas de enfermedad o mortalidad en la región: cáncer (de esófago, laringe o pulmón…), afecciones coronarias, cardiovasculares y respiratorias crónicas; efectos nocivos sobre el aparato reproductivo con una disminución de la fertilidad, y numerosos trastornos odontológicos.
Además, recientes estudios apuntan a que vapear incrementa un 129 por ciento el riesgo de sufrir Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Esta enfermedad se caracteriza por la obstrucción irreversible de las vías respiratorias, provocando síntomas como dificultad extrema para respirar, tos crónica, infecciones pulmonares frecuentes y limitación severa de la actividad física.
Actualmente es la tercera causa de muerte en todo el mundo, y no tiene cura.
Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud, más de un millón de personas sufren EPOC en España, en el que sigue pendiente de la nueva normativa sobre el consumo de tabaco, cuyo anteproyecto de ley prepara el Gobierno, que quiere poner fin a los vapers desechables y prohibir los saborizantes.







