
Un amplio estudio clínico y genético concluye que esta particularidad anatómica del corazón no empeora el pronóstico en la miocardiopatía dilatada y cuestiona el uso de anticoagulación preventiva
Un equipo de investigadores del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda ha demostrado que la hipertrabeculación ventricular izquierda, un rasgo anatómico del corazón tradicionalmente interpretado como un signo de mal pronóstico, no empeora la evolución clínica de las personas con miocardiopatía dilatada. La investigación, cuyos resultados publica la revista científica Circulation, descarta así que esta condición constituya una enfermedad cardíaca independiente y cuestiona la necesidad de aplicar tratamientos preventivos agresivos, como la anticoagulación.
El trabajo ha sido coordinado por el doctor Pablo García-Pavía, jefe de la Unidad de Cardiopatías Familiares del centro hospitalario majariego, jefe de grupo en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) e investigador del CIBERCV. En el estudio se analizó a 1.160 pacientes procedentes de 22 centros sanitarios de España y Países Bajos mediante técnicas de análisis genético y resonancia magnética cardíaca, lo que lo convierte en el mayor análisis realizado hasta la fecha sobre esta materia.
Los investigadores concluyen que la presencia de estas estructuras musculares en el ventrículo izquierdo no se traduce en un incremento del riesgo de sufrir embolias cerebrales o sistémicas, arritmias graves o insuficiencia cardíaca avanzada. De este modo, la hipertrabeculación pasa a considerarse un rasgo morfológico más dentro del espectro de la miocardiopatía dilatada y no una entidad clínica diferenciada (denominada históricamente miocardiopatía no compactada) que requiera un manejo farmacológico específico.
Sin impacto en el pronóstico de los pacientes
Tras un seguimiento medio superior a los cinco años, el equipo científico constató que los enfermos con hipertrabeculación presentaban una evolución idéntica a la de aquellos que no mostraban este rasgo anatómico. Los determinantes reales del pronóstico continuaron siendo los factores clínicos ya conocidos, como la fracción de eyección, la presencia de fibrosis en el tejido cardíaco o la existencia de alteraciones genéticas concretas.
La primera autora del artículo y cardióloga del Hospital Puerta de Hierro, la doctora Nerea Mora, subraya que la hipertrabeculación no incrementa el riesgo embólico ni siquiera en pacientes con la función cardíaca muy reducida y sin fibrilación auricular, por lo que desaconseja recetar anticoagulación de forma preventiva únicamente por este hallazgo morfológico. Asimismo, el análisis genético reveló que, aunque la frecuencia del rasgo varía según la causa genética subyacente, su presencia no altera el riesgo en ninguno de los subgrupos evaluados.
El proyecto ha contado con financiación pública del Instituto de Salud Carlos III a través del proyecto PI24/0359 (cofinanciado por la Unión Europea mediante los fondos FEDER y el Fondo Social Europeo) y del programa marco europeo Horizon Europe a través de la iniciativa DCM-NEXT. Y se une a otros proyectos e investigaciones del centro sanitario de Majadahonda, como la investigación de nuevos tratamientos frente al cáncer de ovario avanzado, de la que se informó recientemente en Boadilladigital.







