
Así lo ha manifestado el alcalde de Boadilla del Monte, Javier Úbeda durante el acto en recuerdo de Miguel Ángel Blanco, de 29 años, asesinado en 1997 por la banda terrorista ETA.
El Ayuntamiento de Boadilla del Monte ha homenajeado al que fuera edil del PP en Ermua (Vizcaya), en un acto que ha tenido lugar en el parque Miguel Ángel Blanco. Han asistido miembros de la Corporación municipal, dos diputados de la Asamblea de Madrid, la viceconsejera de Justicia de la Comunidad de Madrid, que ha leído el manifiesto de la Fundación Miguel Ángel Blanco, y miembros de Policía Local y Guardia Civil.
También ha habido una ofrenda floral ante el monolito que recuerda a las víctimas del terrorismo y se ha guardado un minuto de silencio.
El regidor ha señalado que «esta mañana, Boadilla del Monte ha vuelto a demostrar que somos memoria». Úbeda ha explicado que «Miguel Ángel simboliza el compromiso con la libertad, la justicia y la dignidad. Su asesinato marcó un antes y un después en la conciencia de una España unida frente al terror». También ha agradecido a todos los que les han acompañado «en este acto de respeto y unidad».
Fundación Miguel Ángel Blanco
La Fundación Miguel Ángel Blanco ha destacado en este XVIII aniversario en su manifiesto que el concejal fue secuestrado y asesinado «por ser un ciudadano comprometido con los principios de libertad, pluralidad política y tolerancia» y representaba «todo lo contrario» que ETA, una banda sinónimo de «imposición violenta, exclusión y odio al diferente».
Han recordado que «ETA chantajeó al Gobierno y a toda la sociedad exigiendo, para no cumplir su amenaza, el acercamiento al País Vasco de todos los presos terroristas», pero «no claudicamos, nos rebelamos cívicamente y nos mantuvimos unidos y firmes».
Subrayan entre otras cosas: «no vamos a olvidar los hechos ni la maldad de los asesinos, ni la inocencia de esta víctima que llevamos en el corazón como símobolo de todas y cada una miles de víctimas que han tenido que sufrir el zarpazo terrorista durante más de 50 años: asesinados, heridos, amenazados, extorsionados, exiliados, los familiares y compañeros de todas ellas. No vamos a olvidar que la socidad española vivió bajo el yugo de ETA, ni el gran sacrificio de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que en primera línea lucharon sin descanso contra esa lacra criminal».
Asimismo recalcan: «es nuestro deber compartir la memoria de las víctimas y aprender de lo vivido y sufrido, y transmitirla a los jóvenes que tienen derecho a conocer esta parte de la historia de su país».







