
Según datos de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM112).
Intoxicación por humo o gases derivados del fuego, causa principal de fallecidos.
En 2024, el 35% de las intervenciones del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid se debieron a incendios. De ellos, el 58% tuvieron lugar en el interior de viviendas, un total de 1.014, lo que supone un aumento del 10% respecto a 2023. En cuanto a las víctimas mortales, fueron cuatro, igual que en el año anterior.
Este organismo autonómico incide en que la gran mayoría de las personas que fallecen en España por incendios y explosiones se produce en inmuebles.
Además, la causa principal es la intoxicación por humo o gases tóxicos derivados del fuego, confirmada en dos de cada tres muertos. Asimismo, recuerdan que solo cinco bocanadas de humo son suficientes para causar la muerte.
En España, entre noviembre de 2024 y febrero se registraron 116 víctimas mortales por incendios y explosiones, principalmente en viviendas y durante los meses más fríos, especialmente diciembre. Del total de fallecido, el 55% eran mayores de 65 años y siete de cada 10 falleció por inhalación de humos.
Perfil de víctimas, focos y recomendaciones
Desde la Fundación MAPFRE, señalan que las víctimas mortales de incendios están repuntando como resultado del aumento de las personas que viven solas y de la demanda de electricidad en los hogares. Y es que los expertos subrayan que los nuevos estilos de vida tienen como resultado nuevos riesgos en el hogar. Apuntan a la proliferación de dispositivos electrónicos, que ha aumentado significativamente la demanda de energía han incrementado el riesgo de sobrecargas eléctricas y cortocircuitos, especialmente en el salón.
También apuntan a la utilización de estufas de leña y braseros, y materiales decorativos, como resinas, que incrementan el riesgo de propagación del fuego.
Otro factor es que ha ido en aumento es el uso de balcones y terrazas en las casas. Estas estancias incorporan cada vez más mobiliario, iluminación eléctrica, jardines y muebles, lo que aumenta la carga de fuego en las fachadas de los edificios y los riesgos que conlleva para la seguridad.
Entre las recomendaciones para evitarlos, la instalación de detectores de humos en las viviendas, que pueden reducir las víctimas hasta en un 55%; uso de rociadores en los edificios altos, que disminuyen hasta un 87% el número de víctimas y daños; y utilización de extintores,







