
La Policía Nacional les imputan los delitos de asesinato, pertenencia a organización criminal, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas.
La investigación comenzó el pasado 13 de mayo, tras producirse un tiroteo en el exterior de una discoteca del distrito madrileño de Puente de Vallecas. De madrugada, varios hombres armados con pistolas, se apearon de un vehículo y abrieron fuego contra un grupo de personas que se encontraban en la puerta de este local, resultando herido de gravedad un varón con varios impactos de bala. Posteriormente se pudo determinar que esta acción se había perpetrado por miembros de los Trinitarios y había sido ordenada por el máximo responsable a nivel territorial de la Comunidad de Madrid. Las averiguaciones practicadas indicaban que se trataba de un ajuste de cuentas por deudas relacionadas con el tráfico de drogas.
Tras las pesquisas llevadas a cabo se localizó en la localidad de Torrejón de Ardoz un inmueble ocupado por los máximos dirigentes del Coro de los Trinitarios del Corredor del Henares. Desde esta vivienda, que funcionaba como centro de operaciones, el Corona Suprema controlaba todos los movimientos de la banda a nivel de la Comunidad de Madrid.
Tras una larga investigación, el día 19 de junio se procedió a la entrada y registro del inmueble en el que se intervinieron cinco armas de fuego, gran cantidad de munición de distintos calibres, diez kilos de metanfetamina, casi tres de hachís, dos de marihuana, cerca de 200 gramos de MDMA, 35 gramos de cocaína, cinco armas blancas tipo bolomachetes, 2.000 euros en efectivo, así como elementos identificativos y documentación secreta con datos sobre su estructura y jerarquía.
Saltaron desde ventana
Cuando los agentes del grupo GEO accedieron al domicilio, dos varones trataron de huir lanzándose por una ventana, siendo interceptados en la misma calle. Finalmente resultaron detenidos cuatro individuos, tres de ellos altos cargos de la organización, entre los que se encontraba la Tercera Cabeza o Jefe de Guerra, encargado de la planificación de las acciones violentas ordenadas por el Corona Suprema, responsable de coordinar la agresión con arma de fuego del día 13 de mayo.
Avanzada la investigación se pudo determinar que el intento de homicidio perpetrado el día 13 de mayo habría sido llevado a cabo por dos miembros de los Trinitarios que ocupaban la posición de Soldados, obedeciendo las órdenes de la Tercera Cabeza. Finalmente, el pasado 19 de diciembre, se estableció un dispositivo especial de localización, que culminó con la detención de ambos varones, como presuntos responsables de un delito de tentativa de asesinato. Tras su paso a disposición judicial se decretó su ingreso en prisión.
Al extranjero
Tras el tiroteo del 13 de mayo, el máximo responsable de la organización huyó al extranjero, junto a su pareja sentimental, que era la encargada de conducir el vehículo que transportaba a los autores materiales de las agresiones.
Avanzadas las pesquisas, los agentes tuvieron conocimiento de que ambos habían regresado a España con motivo de la celebración de las festividades navideñas. Con la investigación en curso, el pasado 14 de enero resultó detenido el Corona Suprema tras verse involucrado en una agresión con arma de fuego en el distrito madrileño de Villa de Vallecas, en las que un varón resultó herido de extrema gravedad tras recibir un tiro en la cabeza. Finalmente, al día siguiente, se procedió a la detención de la pareja sentimental del líder, en el domicilio donde permanecía oculta.
Con esta última detención, se pone fin a una operación policial de casi un año de investigación, que se ha saldado con la detención de ocho miembros de los Trinitarios que operaban en la Comunidad de Madrid, entre ellos se encuentra el máximo responsable y otros altos cargos en la jerarquía de la banda.
Con estas detenciones se ha descabezado esta organización, logrando la desarticulación de uno de los brazos más activos y peligrosos de este grupo, acabando con la actividad de financiación ilegal de la banda.
En la actualidad, seis de los arrestados permanecen en prisión preventiva, y uno de los dos restantes se encuentra interno en régimen cerrado en un Centro de Menores, dado que en el momento en el que se cometieron los delitos era menor de edad.
Esta operación se suma a otras recientes contra bandas juveniles, como la que tuvo lugar el pasado octubre cuando la Policía Nacional detuvo a 29 jóvenes, 22 de los cuales eran menores de edad, relacionados con grupos organizados violentos.







