
Entre la A-6 y la A-1, según reclamaron el martes, el portavoz del grupo municipal de VOX Boadilla, Juan Pineda, junto con concejales de más de 30 municipios de la zona y los diputados del Grupo Parlamentario.
Defienden que la finalización de la M-50 (competencia estatal y de la Comunidad de Madrid) es necesaria y perfectamente viable técnicamente, según han explicado en una nota. Recuerdan que el proyecto fue aprobado en 2008 y nunca se paralizó por dificultades de ingeniería; medioambientalmente, porque ya contó con un estudio de impacto favorable, y además, «su rentabilidad social y económica es incuestionable».
Para VOX, “no puede seguir siendo una promesa electoral vacía como tantas veces ha ocurrido con los gobiernos anteriores del Partido Popular. Es una medida estratégica y vital para garantizar la movilidad eficiente y razonable en una de las zonas con mayor crecimiento demográfico de toda la región”.
Y es que recuerdan que cada día, miles de boadillenses se enfrentan a interminables atascos tanto en las salidas del municipio como en la M-50 y la A-6. «Esta situación no solo afecta a los conductores, sino que mina significativamente la calidad de vida de las familias y empresas, perjudicando la conciliación y la productividad. Este hecho tiene como consecuencia directa el resentimiento de la economía local, regional y nacional».
Consideran que esta actuación es necesaria «para descongestionar las vías principales porque dicha obra evitará que muchos vehículos se vean obligados a circular por la M-40 y M-30.
En esta legislatura han explicado que VOX trabajará para involucrar a las tres administraciones competentes, la local, la autonómica y estatal, con el objetivo de «reactivar y ejecutar esta infraestructura clave para la movilidad y la equidad territorial de la zona noroeste y norte de Madrid».
El cierre de la M-50 se debate desde hace 20 años, tanto en la zona norte, como en Las Rozas, donde esta autovía finaliza en la conexión con la A-6, algo que afecta a miles de vecinos de localidades como la propia roceña, Majadahonda, o Boadilla del Monte, entre otras.
El pasado año el Ministerio de Transportes rechazó cerrar la M-50 en el tramo entre la A-1 y la M-607, según una contestación del director general de Carreteras, Juan Pedro Fernández Palomino, a una petición enviada por el alcalde de Tres Cantos al ministro, Óscar Puente. Argumentó su respuesta por la «complejidad técnica que tendría desarrollar un trazado con todos los condicionantes orográficos existentes en el entorno”.







