
España suma 670 fallecidos en una década en siniestros debidos a vehículos defectuosos, un problema agravado por el envejecimiento de los automóviles y el coste de las reparaciones.
El envejecimiento progresivo del parque móvil en España y el abandono de las revisiones mecánicas periódicas han incrementado el riesgo en las carreteras. En la última década, al menos 670 personas han fallecido y más de 23.000 han resultado heridas en siniestros de tráfico en los que los turismos implicados presentaban anomalías o fallos mecánicos. Así lo revela el estudio «Antiguos y mal mantenidos (2015-2024)», elaborado por la Fundación Línea Directa en colaboración con el Centro Zaragoza.
El informe advierte sobre una «tormenta perfecta» en las vías españolas, motivada por una edad media de los vehículos que ya alcanza los 14,5 años (un 58 % más que en 2010), el encarecimiento de las reparaciones y el auge del absentismo en la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Cuando un turismo con deficiencias mecánicas se ve involucrado en una colisión, la tasa de letalidad se triplica en comparación con los coches en buen estado. Además, si las deficiencias afectan a elementos de seguridad cruciales como frenos, neumáticos, dirección o suspensión, la probabilidad de morir en el accidente se multiplica por cinco.
Incumplimientos en la ITV
El absentismo en las revisiones oficiales agrava el escenario. Según datos de la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la ITV (AECA-ITV), uno de cada tres vehículos obligados a realizar la inspección no acude a la cita, una infracción cuyas sanciones han subido un 51 % en los últimos diez años. El retraso en la inspección incrementa de forma notable el riesgo de fallo: mientras que entre los coches puntuales la tasa de suspenso es del 15 %, en aquellos que acumulan más de un año de demora la cifra de rechazo se eleva al 25 %.
Entre los turismos que sí acuden, el 17,9 % suspende a la primera con una media de dos defectos graves, encabezados por fallos en el alumbrado (37 %), motor y transmisión (19 %), los frenos (12 %) los ejes y ruedas (9 %) y la dirección (4 %).
Por comunidades, Asturias (32,4 %) y Galicia (23,4 %) registran los mayores porcentajes de suspensos, mientras que la Comunidad Valenciana (10,5 %) y el País Vasco (13,7 %) presentan las cifras más bajas.
Alegan razones financieras
El factor económico condiciona de forma directa los hábitos de conservación. Un 34 % de los automovilistas (9,6 millones) admite no revisar su coche anualmente, y el 52 % de ellos lo justifica por el coste financiero, marcado por la subida del 22 % en los precios del taller en el último lustro, algo sobre lo que ya informó Boadilladigital hace pocos meses. Por regiones, Navarra (47 %) y Baleares (44 %) concentran la mayor proporción de conductores que omiten el mantenimiento anual. Como alternativa, 2,5 millones de conductores reconocen acudir a talleres no autorizados y 1,5 millones realizan las reparaciones por su cuenta.
Asimismo, la falta de conocimientos técnicos básicos agrava la situación. Casi la mitad de los conductores (un 49 %) no comprueba periódicamente el nivel del líquido refrigerante, un 24 % desconoce cómo medir el aceite y 4,8 millones de personas que frecuentan las carreteras ignoran la presión adecuada de los neumáticos. Además, un 39 % admite haber circulado en alguna ocasión con un testigo de avería encendido en el cuadro de mandos.







