
Pide al Gobierne limitar su venta exclusivamente a estancos y aeropuertos, copiando el modelo anunciado por Portugal.
La asociación española ‘Nofumadores.org‘, que en 2021 ya solicitó que las playas fuesen espacios libres de humo, exige ahora al Gobierno la exclusión de la venta de tabaco a bares, restaurantes, hoteles y, sobre todo, a la red de tiendas de conveniencia vinculadas a gasolineras, reduciendo el número de máquinas expendedoras en, al menos, un 85%. De esta manera, pretende limitar su compra únicamente en estancos y aeropuertos. Se trata de una medida que llega tras el anuncio de Portugal de establecer dicho cerco a la nicotina para 2025.
A través de una nota, han recordado que en España existen en la actualidad 16.049 expendedurías, las cuales son las únicas autorizadas para vender y que extienden su venta a través de otros tantos establecimientos y negocios, donde se instalan máquinas expendedoras o Puntos de Venta con Recarga (PVC), que garantizan 15 céntimos por cajetilla de tabaco a quien admite una máquina expendedora en su interior.
Asimismo indican que el Gobierno español «no deja de poner trabas a la reducción del número de fumadores» y argumentan, que «a pesar de recaudar 9.400 millones de euros en impuestos, las consecuencias del tabaquismo cuestan, al menos, tres veces más a la sociedad, tanto en sanidad pública para tratar patologías cardiovasculares, respiratorias, cáncer de pulmón como en bajas laborales, incendios, etc».
Menores
Por otro lado, alertan del incremento de consumo de tabaco en adolescentes de entre 14 y 18, una cifra que en España supone 15 por ciento del total y lo comparan con Estados Unidos, donde el número se reduce hasta llegar al 2%.
Nofumadores.org afirma que «la disminución paulatina de los puntos de ventas y, a la vez, el control exhaustivo sobre quienes tienen la responsabilidad de vender este producto cancerígeno a menores de edad, ha sido tal vez el pilar más importante de la estrategia de EE.UU. para impedir la entrada en la adicción al cigarrillo a las nuevas generaciones».
Según un informe del Ministerio de Sanidad en 2019, el 21,8% de los menores de edad afirmaron haber comprado tabaco sin problemas en los 30 días previos al estudio, mientras que otro elaborado por la Sociedad Española de Epidemiología en 2017 encontró que el 43% de los menores de edad encuestados que fumaban habían comprado el tabaco en estancos, donde tal y como han comprobado “a través de numerosos testimonios y de primera mano», que «no se les pide el DNI».
Sueltos y Vapers
La otra gran grieta es la venta ilegal de cigarrillos a través de bazares y tiendas de todo tipo, compartiendo espacio con vapers de sabores que convierten en dependientes de la nicotina a preadolescentes que no tienen las herramientas para defenderse del marketing de las redes y de la presión social.
El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ya propuso hace un año reducir en un 85% las máquinas de tabaco y, además, recortar en un 50% el número de estancos para 2030. Iniciativas similares a las tomadas por el país vecino o Nueva Zelanda y que cuentan con una tasa menor de fumadores que España. En estos países son los Gobiernos los que han impulsado estas medidas, algo que tal y como comentan no sucede en España, donde el Ejecutivo «hace oídos sordos» a las reclamas de sociedades sanitarias y derechos civiles.







