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Qué funciona de verdad para lograr visibilidad en los cristales del vehículo

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Qué hacer de verdad para lograr visibilidad en el los cristales del vehículoNo se fíe de los remedios caseros que circulan por Internet para lograr una mejor visibilidad en las lunas del vehículo.

Con lluvia, el problema no es solo el agua por fuera: también cuenta el vaho por dentro, la suciedad de la luna y los reflejos nocturnos. Además, puede influir si llueve y hay cortina de agua, salpicaduras de camiones, etc. Técnicamente la Dirección General de Tráfico (DGT) engloba estas causas a ‘visibilidad restringida’ o ‘factores meteorológicos’.

En cualquier caso, estos factores influyen en la seguridad vial y disparan el riesgo de accidente de tráfico, tal y como apuntan en FESVIAL en un estudio;  uno de cada tres accidentes, aproximadamente el 33% de los siniestros en nuestro país ocurren en condiciones de visibilidad limitada o iluminación deficiente. Cerca del 10% al 18% de los mortales se producen bajo condiciones atmosféricas adversas (lluvia, nieve o niebla). Parabrisas y escobillas, claves.

Por todo esto, olvídense de trucos caseros que no funcionan como usar espuma de afeitar en el parabrisas; lavavajillas o jabón en la luna; la patata por fuera para repeler el agua; la recirculación para evitar que entre humedad; o usar las largas y las antiniebla como comodín.

Lo que sí funciona 

La visibilidad en lluvia se juega en tres capas: el agua por fuera, el vaho por dentro y una película “invisible” de grasa y suciedad que se pega al cristal. Esa última (procedente de plásticos del salpicadero, manos, aerosoles de limpieza, humo, etc.) es la que provoca los típicos halos y “estrellas” con los faros de otros coches de noche. Por eso, más que “limpiar por limpiar”, lo eficaz es desengrasar y rematar sin residuos: primero un limpiacristales o alcohol isopropílico (aplicado con microfibra), y después un segundo paño seco para dejar el cristal sin velo. Si después sigue habiendo halos, casi siempre es porque queda residuo.

Cuando hablamos de vaho, la explicación es física: aparece cuando el cristal está más frío que el aire húmedo del habitáculo y se alcanza el punto de rocío (la humedad condensa en forma de microgotas). La solución más rápida es doble: subir la temperatura del cristal con aire caliente dirigido al parabrisas y, a la vez, bajar la humedad del aire conectando el aire acondicionado (actúa como deshumidificador). Junto a eso, quitar la recirculación si hay vaho, porque recircular mantiene dentro la humedad que generáis respirando y la que entra con ropa mojada.

En el exterior, el limpiaparabrisas solo funciona bien si hay dos cosas: goma en buen estado y cristal sin contaminación. Si las escobillas “saltan”, chirrían o barren a golpes, muchas veces no es falta de potencia: es exceso de fricción por suciedad, cera o residuos en el cristal, o por goma endurecida. Traducido: puede haber escobillas nuevas que barren mal si el parabrisas está contaminado.

La solución práctica es limpiar bien el cristal y, si hace falta, pasar una microfibra ligeramente humedecida para retirar residuos de la goma. Y regla de sentido común: evitar accionar el limpiaparabrisas en seco; sin agua ni lavaparabrisas, la goma patina y se degrada más rápido.

Por último, es importante el líquido lavaparabrisas adecuado, ya que lleva agentes limpiadores que ayudan a romper la película de suciedad.

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