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La Diócesis de Getafe comienza la Cuaresma orientada a la renovación de la alegría en Cristo

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Diócesis de Getafe iglesia del Santo Cristo de la Misericordia Boadilla del MonteEl obispo de la Diócesis de Getafe, Ginés García Beltrán, invita a los más de millón trescientos mil habitantes de las 48 localidades que la integran a recuperar la alegría por el amor y misericordia de Jesucristo.

Localidades como Boadilla del Monte, Villanueva de la Cañada, Móstoles o Parla, pertenecientes a la Diócesis de Getafe comenzaron ayer la Cuaresma con la imposición de la ceniza.

Por este camino de 40 días que ha comenzado y que finalizará con la Semana Santa y la Pascua de resurrección, Ginés García Beltrán, que lleva seis años al frente de la Diócesis, ha dirigido unas palabras a los más de millón trescientas mil personas con el título ‘Devuélveme la alegría de tu salvación’, del salmo 50. Ha destacado que «el Señor nos llama a participar de su amor y su misericordia, especialmente en estos días que nos preparan y nos hacen mirar a la Pascua, plenitud de vida del Resucitado que por nosotros se hizo hombre hasta la muerte y una muerte de cruz».

Pone como ejemplo salmista a David, quien invocó la misericordia de Dios reconociendo su pecado le pidió que cree en él un corazón puro, que renueve la alegría de la salvación. Beltrán apunta a que «si pide que le devuelva la alegría es porque la tenía, pero la ha perdido». Por eso, recalca la importancia de hacer memoria del don, algo «fundamental en nuestra vida, recordar todo lo que hemos recibido nos pone en camino de vuelta, aunque ahora lo tengamos perdido»; recordar el amor de Dios y su gracia «es el inicio del camino de vuelta a casa», apunta.

La Cuaresma, «es tiempo de conversión, es momento propicio para volvernos al Señor y poner en Él, en su corazón manso y humilde (cfr. Mt. 11,29), lo que somos y lo que tenemos», y subraya que «la vuelta a Dios es recuperar la alegría, sentirse parte del plan de salvación que Dios tiene sobre mí y sobre la humanidad».

la vuelta a Dios es recuperar la alegría, sentirse parte del plan de salvación que Dios tiene sobre mí y sobre la humanidad

El obispo recuerda también que a ese cambio, debemos añadir la confianza en el perdón de Dios para «implorar un corazón nuevo». E insiste en que «el perdón es la siempre posibilidad de comenzar de nuevo, de partir de cero. Dios perdona, y por amor olvida las ofensas que sobre él hemos cometido». De esta forma, «la Cuaresma hunde su raíz y muestra su sentido en este misterio de la misericordia. Estamos todos invitados a vivir en y de la misericordia. Lo demás que se nos propone en la Cuaresma son medios e instrumentos para vivir este misterio de Dios, y así llegar bien dispuestos al canto nuevo de la Pascua».

En opinión de García Beltrán, «es un tiempo de gracia que nos regala el Señor para detenernos, para hacer un verdadero examen de conciencia». Y para esto recuerda que en ese ejercicio diario hay que mirar a Dios, como un «acto de confianza» en su misericordia, porque Él es el protagonista y de Él «nace la esperanza que crea la posibilidad de cambiar, de comenzar de nuevo, de que Cristo esté alegre.

Oración y penitencia

El obispo subraya también que es «tiempo de oración», que «no busca más que la gracia del encuentro» y para ese momento, ha que «celebrar ese perdón en el sacramento de la penitencia». Basta que reconocer el pecado, propósito de cambiar, confesarse y se realiza «el milagro de la reconciliación», explica.

Este año, en vistas a la preparación del Año Santo de 2025, el Papa ha querido dedicarlo a la oración, es por esto que García Beltrán sugiere que «esta Cuaresma sea un momento para poner más fuerza en la vida de oración», y ahí entra la «perseverancia», e invita a orar cada día el Padrenuestro, pero lejos del automatismo, parándose en cada petición y «pensando en lo que está diciendo Dios» y meditándolo en el corazón.

la Cuaresma nos llevará a la Pascua, a la luz y alegría eterna por el Señor

Como gesto penitencial, el ayuno, «reconocimiento de la primacía de Dios», y todo ello acompañado de la caridad, con «gestos» de ella «para con los hermanos, especialmente con los más pobres», y la importancia del «darse para seguir el ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo», recuerda.

Finalmente,  ha insistido en que la Cuaresma «es un camino», que nos llevará a la Pascua, «nuestro auténtico destino», «al paso del Señor por nuestra vida», a la luz y la alegría «eterna» que se nos manifestará en ella.

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