
Robots realizan 25.000 sentadas a la semana para probar la comodidad y la durabilidad de los asientos y algunos llevan IA para aprender preferencias de cada conductor.
Jaguar Land Rover (JLR) ha desvelado un programa de ensayos poco habitual de ver en abierto: cuatro robots OccuBot de KUKA que simulan una década de uso del asiento en cuestión de días, aplicando fuerzas de hasta 800 newton (≈ 82 kg de fuerza) y repitiendo miles de ciclos de entrar, sentarse, moverse y girar. ¿Son los únicos? No, es una práctica extendida en la industria, aunque la mayoría de marcas no la publicita con tanto detalle y suele ejecutarse en laboratorios y con proveedores homologados.
Jaguar Land Rover (JLR), una “década” en cinco días
La marca explica que sus cuatro OccuBot trabajan de forma intensiva para fatigar espumas, tapicerías, estructuras y alfombrillas calefactadas, con ciclos que reproducen comportamientos reales de ocupantes de distinta talla y peso. El objetivo es doble: resistencia (que aguante años de uso) y confort estable (que no aparezcan deformaciones, crujidos o brillos prematuros). La técnica no es nueva, pero sí es inusual que un fabricante de lujo comparta números y metodología con tanta precisión.
¿Qué es un OccuBot?
Es un robot de seis ejes con un maniquí (dummy) que imita la anatomía y el movimiento de una persona. Puede repetir de forma controlada la entrada y salida del vehículo (ingress/egress) y patrones de ‘rebote y torsión’ (jounce & squirm) decenas de miles de veces para representar los 10 años típicos de vida de un asiento. Fabricantes de equipos documentan usos muy similares —por ejemplo, con el conocido ‘Robutt’ de Ford, con 25.000 sentadas en pocas semanas— que sirven de referencia pública de esta técnica.
¿Y las alemanas y Lexus? Lo que dicen (y lo que no dicen) las marcas
Las marcas premium suelen validar sus asientos con especificaciones internas, pero no siempre cuentan al público qué máquina concreta usan. Lo que sí es verificable es el ecosistema de proveedores y laboratorios que trabaja para ellas con robots y bancos automatizados de fatiga:
- Mercedes-Benz, BMW y Volkswagen/Audi recurren a laboratorios que ofrecen ensayos de asiento con entrada/salida robotizada, durabilidad y confort, y que declaran experiencia directa bajo estándares de estos fabricantes. Es decir, la prueba existe y se contrata, aunque la marca no publique la foto del robot.
- Proveedores de primer nivel y de ingeniería como Battenberg Robotic o Woodbridge detallan en abierto pruebas de confort y durabilidad con robots (posicionan maniquíes, aplican cargas y repiten trayectorias). Estas compañías suministran a múltiples fabricantes europeos, lo que confirma que el método es el estándar industrial.
- Toyota/Lexus: aunque no hay una nota pública específica de Lexus sobre OccuBot, Toyota comunica la automatización de ensayos de durabilidad (por ejemplo, en firmes bacheados) y su proveedor Tachi-S ofrece ensayos de asientos (durabilidad, confort, entrada/salida) para el grupo. Indicio claro de que la robótica forma parte de su validación.
Bancos y normas que sustentan el “cómo”
Más allá del robot concreto, la técnica está normalizada: hay procedimientos de ensayo para entrada/salida (ingress/egress), ‘rebote y torsión’ (jounce & squirm) y ciclos de vida que se aplican con brazos robotizados o máquinas dedicadas (como Schap o ZwickRoell). En la práctica, los fabricantes combinan laboratorio interno y proveedores externos para cubrir toda la matriz de pruebas: estructura y anclajes, acolchado y tapizado, calefacción y ventilación, además de ruido y vibración.
¿Por qué importa al usuario?
Porque el asiento es el primer punto de contacto con el coche y uno de los que más condiciona el viaje. Estas pruebas buscan que, tras miles de entradas y salidas, siga:
- Sosteniendo bien (sin “hundirse” ni deformarse).
- Sin ruidos (chirridos o crujidos con el tiempo).
- Cómodo viaje tras viaje (presión bien repartida y estabilidad del mullido).
- Seguro (estructura y anclajes mantienen su resistencia).
La importancia de la ergonomía y la IA
Otro de los aspectos que interesa al usuario es el de la ergonomía del asiento, sobre todo en momentos duraderos de conducción como en viajes largos o en atascos interminables. Por eso, hoy en día, los fabricantes no solo buscan comodidad, sino también seguridad, adaptabilidad y bienestar, integrando funciones inteligentes y materiales avanzados.
De esta forma, ha evolucionado drásticamente en los últimos años y podemos adquirir vehículos con asientos con memoria, que permiten almacenar perfiles de ajuste para diferentes conductores, recordando la posición óptima, el apoyo lumbar, la inclinación del respaldo y otras configuraciones. También ofrecen ajustes multidireccionales, sobre todo en los de alta gama que variantes en la longitud del cojín, el soporte de los muslos, y la altura y profundidad del apoyo lumbar. Incluso algunos llevan sistemas de masaje y ventilación con regulación de temperatura.
El principal avance es la integración de IA para aprender preferencias de cada conductor, ajustar automáticamente configuraciones e incluso monitorizar la salud (frecuencia cardíaca, respiración, tensión muscular).







