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«Reinos, depredadores, e inteligencia artificial, soy siempreviva»

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Siempreviva Siempreviva flor
Flores siempreviva.

Me gustaría cambiar de reino alguna vez. Me refiero al reino animal, donde está incluido el Homo Sapiens en la cima de la cadena alimentaria. Gracias a la inteligencia y la tecnología se le supone fuera del alcance de los depredadores.

Depredar es cazar a otros animales de distinta especie para la subsistencia, que bien nos lo enseñó el reconocido Félix Rodríguez de la Fuente en El hombre y la Tierra. Con sus excelentes lecciones aprendimos a conocer, entender y amar la naturaleza, el amplio y variado reino animal, donde todos los seres compiten a su manera para no quedarse atrás; no ser depredados.

También con Érase una vez el hombre, la divertida y mítica animación televisiva aprendimos la historia de la humanidad con el Homo sapiens como protagonista, que dotado de inteligencia natural (IN), ha podido aprender, mejorar, concebir y transmitir habilidades lingüísticas, matemáticas, de escritura, musicales, sociales y de guerra; ha podido avanzar en el desarrollo corporal, nutricional, etología, ciclo vital, sexualidad, y mentalidad; ha relizado grandes obras a lo largo de cientos de miles de años, pero también ha librado grandes batallas.

Si bien todas las especies del reino animal libran sus propias batallas por instinto, el ser humano lo hace por ambición, supremacía, soberbia y ego. Nombres hay en la historia de la humanidad que se ajustan a estos perfiles, con mentes obcecadas en dejar huella a base de saña y malas artes. Los museos están llenos de barbaries de todos los tiempos cubiertas por perfectos y armónicos trazos, donde a los visitantes les detiene más el arte de las técnicas pictóricas y las firmas de los autores, que los hechos plasmados.

Si bien todas las especies del reino animal libran sus propias batallas por instinto, el ser humano lo hace por ambición, supremacía, soberbia y ego.

En la actualidad la barbarie se exhibe con imágenes y vídeos. Un arte periodístico, audiovisual, retransmitido en tiempo real, repetido hasta la saciedad, supuesto de veracidad, pero susceptible de ser adulterado mediante la tecnología, sobre todo cuando quienes manejan la situación son los depredadores. Divididos en depredadores físicos que usan la violencia máxima hasta el exterminio, y depredadores emocionales que son soberbios, arrogantes, egoístas y están movidos por la necesidad de reconocimiento y admiración, y que si no consiguen lo que ansían, las consecuencias pueden ser terribles. Ambos depredadores se complementan y por desgracia también los hay en los círculos íntimos de muchos individuos, convirtiendo sus vidas en “sinvivires”, sobre todo si se dejan llevar por la inteligencia artificial (IA).

Creada con miles de retazos acumulados de la IN, la IA empieza a levantar ampollas al ver cómo reemplaza alegremente a la inteligencia que hace a los humano superiores dentro del reino animal.

Recordemos que el “Homo Sapiens está en la cima de la cadena alimentaria; gracias a la inteligencia y la tecnología se le supone fuera del alcance de los depredadores”, pero esto ya crea tantas dudas que hasta el papa León XIV se ha pronunciado en carta encíclica sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Pensamiento y reflexión al que se unen otras voces que alertan de lo que hay y lo que puede llegar, Y por fin los gobiernos son cada vez más conscientes de la necesidad de controlar y evitar el deepfake (la imitación de voz y apariencia humana para suplantar identidades). Si eso no es depredar, que venga un meteorito y nos lo aclare: fin de una civilización.

Deepfake, si eso no es depredar, que venga un meteorito y nos lo aclare: fin de una civilización.

Por eso me enfado y me gustaría cambiar de reino. Entonces mi nombre sale al rescate y me traslada al reino mineral: allí elijo ser columna, pero dudo si dórica jónica o corintia porque todas son increíbles; al final me decanto por ser la columna de jaspe. También mis apellidos me ayudan a pasar al reino vegetal, y barajo ser olivo (sabiduría) o roble (fuerza), pero al final opto por ser siempreviva (resistencia).

Con este juego ilusorio de transitar por los reinos de la naturaleza en plena primavera, no me queda más remedio que seguir donde estoy, mientras canto: Sólo le pido a Dios que la guerra, el dolor, lo injusto, el engaño, el futuro… no me sea indiferente”. (Ana Belén)

Conclusión: se puede usar la IA siguiendo siempre las recomendaciones oportunas porque tampoco es cuestión de renegar de este avance informático y tecnológico de nuestra Era, pero sin depredar.

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