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El coste de mantenimiento de un coche híbrido frente a uno de combustión

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coche híbrido
Coche híbrido.

En la sección ‘En clave motor’ analizamos los aspectos a tener en cuenta para el presupuesto de mantenimiento de un coche híbrido y los de gasolina o diésel.

En España conviven tres familias de híbridos. El microhíbrido (MHEV 12/48 V) es en la práctica un térmico con asistencia eléctrica y start-stop más avanzado; el híbrido completo (HEV) ya incorpora alta tensión y puede moverse puntualmente en eléctrico; y el híbrido enchufable (PHEV) añade una batería mayor recargable en enchufe y permite muchos más kilómetros en modo eléctrico.

La comparación con un coche de combustión tiene sentido sobre todo en HEV y PHEV.

Mantenimiento en híbridos.

Siguen llevando motor térmico y, por tanto, mantiene lo esencial: cambios de aceite y filtro, filtros de aire/habitáculo (y según modelo, otros), líquidos, elementos de transmisión según arquitectura, revisiones de frenos, suspensión, dirección, neumáticos, escobillas y comprobaciones generales.

Frenos.

La frenada regenerativa hace que, al levantar el pie o frenar suave, el coche retenga con el motor eléctrico y recupere energía. En uso urbano, esto puede traducirse en menos desgaste de pastillas y discos porque el sistema reduce trabajo al freno convencional.

Neumáticos y algunos consumibles.

En muchos híbridos, y especialmente en PHEV, hay un factor que se nota: el peso. Más kilos suelen implicar más carga para el neumático y, si además llevas llanta grande, el conjunto puede encarecerse en cada cambio. Aquí el híbrido no te regala nada: si no cuidas presiones y conduces con suavidad, el desgaste puede adelantarse. Además, en algunos híbridos puede aparecer más óxido superficial en discos si el freno convencional se usa muy poco, lo que implica que es importante vigilar en revisiones.

Alta tensión.

En HEV y PHEV hay que tener en cuenta la alta tensión: batería, inversor, cableado, refrigeración asociada y diagnosis específica. En la mayoría de marcas, esto se integra dentro de la revisión (comprobaciones y lectura de parámetros). En algunos modelos, además, hay operaciones concretas ligadas al sistema híbrido que un térmico no tiene, como el refrigerante del inversor, con intervalos definidos por el fabricante.

Precios.

A día de hoy, la diferencia de precio inicial sigue existiendo, aunque se ha estrechado gracias a la competencia y a la escala de producción. El híbrido puede ser una buena noticia para el bolsillo, pero casi nunca por mantenimiento cero.

Cuando te plantees comprar un híbrido, lo más práctico es pedir tres datos concretos y compararlos con el térmico equivalente: el plan de mantenimiento oficial (por km y por tiempo), el precio de los consumibles (especialmente neumáticos por medida y llanta) y si hay operaciones específicas del sistema híbrido (por ejemplo, refrigerantes del inversor en algunos PHEV). Con eso, dejas de hablar de “sensaciones”, te vas a números y a partir de ahí decides.

 

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