
No encuentro palabras para empezar porque me ha descarrilado el alma en el viaje de alta velocidad que es la vida. Acudo al diccionario buscando su apoyo en Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española (TDHLE): “una aplicación informática que permite efectuar la consulta unificada de los repertorios que estudian la historia del léxico de nuestra lengua”, con miles de vocablos de uso cotidiano.
Sigo sin palabras porque todo lo que podría expresar ya lo han dicho en los informativos, en las redes sociales, por boca de los propios testigos, y todos coinciden en las mismas palabras: horror, fatalidad, destino, incredulidad, segundos, paradoja, muerte. Y por extensión: gracias, solidaridad, humanidad, paz, valentía, comprensión, consuelo, abrazos, besos, vida, esperanza.
La esperanza es lo último que se pierde pero debe ir acompañada de: esfuerzo, comprensión, decisión, verdad, bondad … Por todo lo que vale la pena, de lo contrario, el diccionario se queda en un gran libro con muchas acepciones, al que cada año se añade y destaca una palabra estrella para ensalzar el valor que se merece. No ha mucho que escogió arancel como palabra del año 2025 con sus razones correspondientes frente a otras candidatas (como años anteriores fueron: escrache (2013), selfi (2014), refugiado (2015), populismo (2016), aporofobia (2017), microplástico (2018), los emojis (2019), confinamiento (2020), vacuna (2021), inteligencia artificial (2022), polarización (2023) y dana (2024), según la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Real Academia Española y la Agencia EFE.
Arancel fue elegida por ser altamente usada en la actualidad informativa, pasando de los expertos a la sociedad en general, aunque es un término que ya lo recogía el Diccionario de autoridades de 1726-1739 como “El decréto, ò ley à modo de tarífa, que pone tassa, y determína los derechos de los Ministros de justícia: lo que deben pagar los géneros en las Aduánas, y el précio en que se han de vender las cosas”. Nada ha cambiado desde entonces del concepto, pero sí el objetivo y segunda lectura: amenaza, arma, sumisión, poder, juego, suciedad, chantaje, guerra.
…la conclusión de que no se debe postergar nada y menos los sentimientos, las caricias, los encuentros…, porque de repente, ya no hay pasado ni futuro, solo un amargo presente
No tenía palabras, porque me ha descarrilado el alma, pero van saliendo con la lentitud inicial de los trenes cuando arrancan hacia su destino (o los aviones buscando pista de despegue); como las yemas de las plantas antes de florecer; como los primeros logros de las criaturas: hablar y andar; como las lágrimas contenidas por miles de causas. Van saliendo sin saber si esta construcción lleva a algún destino. De momento, es recuerdo para todos los que han pagado el ‘arancel’ de vivir, de transitar por vías rectas, curvas, expeditas, con escollos… y quedaron atrapados junto a sus logros, sus sueños, sus emociones…, con la conclusión de que no se debe postergar nada y menos los sentimientos, las caricias, los encuentros…, porque de repente, ya no hay pasado ni futuro, solo un amargo presente del que nadie desea ser protagonista, porque la vida es tan bella como breve.
Quiero añadir que mi recuerdo se extiende para los seres de cualquier parte del planeta, donde sea por la causa que sea, también tengan descarrilada el alma por estar sometidos al ‘arancel’ de la injusticia, la incomprensión, el odio, la fuerza, el egoísmo, la corrupción… traducido en dolor, sufrimiento, hambre, sumisión… Todos los vocablos están en el diccionario y seguro que muchos de ellos sienten vergüenza cuando salen a la luz mostrando su definición más cruel, dura y amarga.
Ahora que las palabras van rápidas y fluidas hay que llegar a la que sin ser la última del diccionario, es la apropiada cuando ya está todo dicho y hablar de más no es prudente: FIN.



Una conclusion real que ojalá sea
efectiva para todos y nos haga
reflexionar sobre nuestro comportamiento en la vida diaria.
Y lo aprovechemos.