La industria automotriz ha consolidado la tendencia de fabricar vehículos sin rueda de repuesto, sustituyéndola de serie por kits de movilidad compuestos por un bote de sellante y un compresor.
Aunque no hay datos exactos la realidad es que esta medida ha venido para qudarse y se han invertido la tendencia de hace unos 10 años en la que en torno al 60 – 70 por ciento de los fabricants todavía incluían la rueda de repuesto. Ahora son casi residuales y todo ello motivado por la necesidad de reducir el peso del vehículo (hasta 20 kilos) y ganar espacio para baterías en modelos electrificados, traslada al conductor la responsabilidad de conocer las limitaciones técnicas de estos dispositivos, que no resultan eficaces ante cortes laterales o reventones.
El cambio en el equipamiento estándar responde a criterios de eficiencia y diseño. Al eliminar la rueda convencional, el gato y la llave de pernos, los fabricantes consiguen aligerar el peso total del coche, lo que favorece la reducción de emisiones y el consumo de combustible.
Kit, uso práctico y revisión
Sin embargo, este sistema de reparación temporal solo es funcional ante pinchazos menores —producidos habitualmente por clavos o tornillos— localizados exclusivamente en la banda de rodadura del neumático.
Una vez que hemos pinchado, recuerda priorizar la señalización del vehículo con la baliza V16, ya obligatoria desde este año. El compresor mete el sellante y, a la vez, infla el neumático para recuperar presión, así de sencillo. No obstante, es una solución temporal: hay que llevar al vehículo al taller cuanto antes.
Pero con el kit es vital que el usuario verifique periódicamente que el sellante no ha superado su fecha de caducidad y que el compresor funciona correctamente. La red de servicios locales insiste en que uno en mal estado invalida cualquier posibilidad de autorreparación, obligando a la inmovilización total del vehículo. Estas revisiones preventivas son una de las recomendaciones recurrentes en las jornadas de seguridad que se celebran periódicamente en el municipio para reducir las asistencias en carretera.
Letra pequeña
Por otro lado, la «letra pequeña» de estos kits de movilidad revela que son inútiles ante daños en el flanco del neumático, desgarros grandes o si la llanta ha resultado dañada por un impacto. En estos supuestos, el compresor no logra generar la presión necesaria y el neumático queda inservible.
Ante la duda, para una información técnica detallada sobre los protocolos de actuación en caso de avería y las recomendaciones oficiales sobre el equipamiento que debe portar un vehículo, la Dirección General de Tráfico (DGT) ofrece manuales actualizados sobre el uso de dispositivos de preseñalización de peligro y el mantenimiento de los sistemas de rodaje.
Asimismo, recuerda además que, si no es seguro manipular el kit debido al tráfico rápido o la poca visibilidad del arcén, lo más prudente es solicitar asistencia profesional y esperar en una zona protegida.
La evolución de los neumáticos hacia tecnologías como los Run-flat o los autosellantes aporta una capa extra de tranquilidad, pero las autoridades insisten en que ninguna solución tecnológica sustituye a la precaución de detener el vehículo en cuanto se detecta una pérdida de presión, evitando así daños estructurales irreparables en la llanta.







