
“Año de nieves, año de bienes” dice el refranero meteorológico, pero no está claro si la bonanza viene antes, durante o después de las nieves.
Lo cierto es que en contraposición a las malas noticias donde la violencia y el sin sentido no cesan, merece resaltar lo bueno sucedido. Por ejemplo, en representación de otros sucesos positivos: el equipo del distinguido Dr. Mariano Barbacid comunicó el hallazgo de eliminar los tumores de páncreas en ratones sin que aparezcan resistencias, algo que es un bien para todos; añadiendo el apoyo económico de una multitud anónima y solidaria al que se ha unido el actor Antonio Banderas. También se ha probado el ensayo experimental y con buenos resultados, de la vacuna ARNm contra el cáncer de mama fruto del trabajo de Katalin Karikó y Drew Weissman, premios nobel de Medicina 2023, sobre las vacunas ARNm.
Cómo no mencionar al monito Punch y su orangután de peluche, que tras el abandono y la necesidad de afecto logró la aceptación del grupo. Una conmovedora historia real y viral que no para de sacar sonrisas y despertar sensibilidades, y por qué no decirlo, aumentando las ventas del simpático Djungelskog comercializado por una conocidísima firma de muebles y elementos decorativos.
Merece resaltar lo bueno sucedido
Y, por supuesto, el bien merecido homenaje al cantante Raphael que ahora da nombre al auditorio municipal de Boadilla del Monte. Con estilo propio y canciones míticas como ‘Qué sabe nadie …’ da pie para exponer qué sabe nadie de los secretos del año de nieves, aunque está claro que los ejemplos citados como bienes ocurridos son fruto del trabajo, la constancia, la entrega, la solidaridad, la ciencia y la investigación (para las que no hay que escatimar recursos ni presupuestos), la sensibilidad, las emociones, la confianza y la oportunidad.
Volviendo de nuevo al refranero meteorológico, también dice:
“En abril aguas mil”, pero resulta que en enero y parte de febrero ha llovido sin mesura, con rabia, con destrozo, lo que suele llover en un año.
“Marzo ventoso, abril lluvioso”, pero todavía estamos en el segundo mes del calendario y ya hemos sufrido lo que corresponde al tercero y cuarto; y quizás nos plantemos de repente en el quinto, llamado mes de las flores.
“Cuando marzo mayea, mayo marcea”, y si eso se produce nos va a tener el ánimo y el armario patas arriba; habrá que esperar.
“En febrero busca la sombra el perro, a lo último, que no a lo primero”, y parece que en eso estamos; en el mes del que no se puede uno fiar porque es “Febrerillo loco, que días solo tiene veintiocho” y todo depende de la climatología y la meteorología, ciencias relacionadas pero distintas, y que no vuelvan al jueguecito de un chorro polar por aquí, un carrusel de borrascas con nombre propio por allá, ahora una dorsal subtropical, y luego el anticiclón de las azores, lo que hace que nos cuestionemos, como canta Raphael, ‘Qué pasara, qué misterio habrá…‘.
Pese a lo acertado de los refranes y su curioso origen algunos deben actualizarse porque ya casi nada es lo que fue.
Gracias a que los expertos meteorólogos, rostros populares y apreciados por la audiencia de todas las cadenas televisivas y redes sociales, continuadores de la labor de Mariano Medina (1922 -1994) que fue el primer hombre del tiempo de TVE, están ahí para sacarnos de dudas y poner “Al mal tiempo buena cara”.
Pese a lo acertado de los refranes y su curioso origen algunos deben actualizarse porque ya casi nada es lo que fue. El tiempo (atmosférico, cronológico y el de espera), el espacio (personal, social y universal), las costumbres (individuales, familiares y sociales), la moda (del vestir, hacer, decir, comprar, relacionarse), el orden (de prioridades personales, sociales y mundiales) han cambiado.
Ahora casi todo es un software con funciones diseñadas para usos “en movimiento”. APPS de información general, comunicación, productividad, noticias, juegos, educación, comercio electrónico, streaming de música, herramientas de salud, cuidado de la forma física, planificación de viajes, etc. O sea, que todo está ya al alcance de un dedo, lo que viene a ser “Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo”, por eso, mucho cuidado con las redes sociales y las herramientas de conversación porque todo puede acabar en “Escándalo, esto es un escándalo…”
En fin, a este joven año de nieves todavía le queda mucho por recorrer y qué sabe nadie de sus secretos deseos hasta el 31 de diciembre. Crucemos los dedos para que los bienes pesen más que sus antónimos.








Los refranes son los dichos populares,
la cultura del pueblo. Están basados en
realidad de los hechos y por tanto es un aprendizaje verídico, se pueden incrementar pero siempre serán una base
de la vivencia de personajes y situaciones
fidedignas .
Muy interesante artículo asociado a la cultura que siempre se aprende.