Pasos para aprovechar las sobras de comida esta Navidad

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Ante el exceso de platos que cocinamos estas fechas y la consiguiente sobra de comida conviene tener en cuenta algunos consejos para no desperdiciar ningún alimento sobrante.

La Navidad es el momento en el que más se cocina en los hogares españoles y, por tanto, en el que más comida sobra. Cada año se desaprovechan en el mundo más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, según la Comisión Europea. En España, los hogares españoles tiran 1,5, según calcula la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios.

Para no contribuir a estos desmadres, lo primero que recomiendan algunos especialistas gastronómicos es planificar bien los menús de estos días, adecuando las cantidades a los comensales. Una vez se tenga planificadas las comidas o cenas navideñas, es conveniente elaborar una lista de la compra coherente con esa planificación, así evitará desperdiciar alimentos y su bolsillo lo agradecerá.

Una vez realizada la compra, conviene ser consciente de que si los alimentos no se cocinan completamente, pueden contener microorganismos resistentes a las temperaturas que a largo plazo, puede provocar una intoxicación. Si se han cocinado, pueden haber sido contaminados al manipularse o con el contacto con otras superficies o envoltorios.

Cuando sobra comida lo más conveniente es guardarla en la nevera, fundamentalmente en casos de pescados, carnes, mariscos, caldos y otros productos perecederos. El objetivo es protegerla a baja temperatura de los gérmenes, que pueden crecer a partir de los 8 grados centígrados. Po esto, recomiendan refrigerar o congelar dentro de las dos horas siguientes a la cocción o la compra.

¿Y cuánto tiempo es aconsejable que estén en la nevera? Las sobras se deben usar dentro de los dos días posteriores a su cocinado, ya que algunas bacteríaspueden continuar creciendo lentamente, incluso a temperaturas inferiores a los 5 ° C.

Para el caso de los platos que lleven arroz, hay que tener en cuenta que incluso la cocción efectiva y el recalentamiento pueden no ser suficientes para garantizar la seguridad. El motivo es que este alimento en crudo puede contener esporas de una bacteria llamada Bacillus cereus, que son resistentes al calor y sobreviven a temperaturas normales de cocción. Si ya está cocido y se a temperatura ambiente y no se refrigera, estas esporas pueden germinar, crecer y producir una toxina que también resistente al calor, por lo que si se ha formado en los alimentos no será destruida por una cocción completa o recalentamiento. Por tanto, hay que enfriarlo y comerlo dentro de un día.

Entrantes, primeros, segundos y postres

Teniendo en cuenta lo anterior, hay que ve qué tipo de comida ha sobrado, ya que no es lo mismo unos entrantes, que un marisco, que una carne o un postre. En relación a los primeros, los embutidos son la estrella y con los que suelen iniciarse las celebraciones navideñas; lo aconsejable es cortar la pieza o sacarlos si ya están cortados, según la necesidad de los comensales. Si sobra, los especialistas aconsejan no meterlo en nevera y dejarlo en un lugar seco y frío, como por ejemplo, la despensa. La temperatura perfecta es entre los 17ºC y los 23ºC. Si se abren paquetes y estos no se consumen, hay que guardarlo en la nevera correctamente tapado con film transparente, no con el de aluminio y mejor comerlo lo antes posible.

Para el marisco, si sobran gambas, gambones, nécoras, bueyes o percebes, la mejor solución es guardarlos en la nevera para elaborar al día siguiente una buena sopa de marisco y pescado, una ensalada, cremas o incluso una buena salsa para acompañar un pescado al horno.

En cuanto al pescado, también lo más apropiado es cocinar las sobras al día siguiente. Con él se puede elaborar también sopas o cremas, pero también unas empanadillas. Bastaría con añadirlo desmigado a las obleas junto con la cebolla, el pimiento y un poco de tomate.

La carne suele ser lo que más sobra. Según cómo se haya elaborado el plato sobrante, puede servir para elaborar unas croquetas, lasaña, cuscus, o unos canelones.

Finalmente, en el caso de los postres, los excedentes son los turrones, polvorones o los mazapanes. Son productos que suelen caducar a largo plazo y pueden aguantar en la nevera, pero si se va a tardar bastante tiempo en consumirlos, se pueden congelar para degustar en unos meses sin problema.

Y otra muy buena opción con respecto a la comida sobrante y que muchos agradecerán es tirar del clásico tuper y repartirla entre hijos, sobrinos o nietos. ¡Sin duda lo agradecerán!

 

 

 

 

 

 

 

 

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