Mª Pilar Recalde, guardia civil de Boadilla del Monte: “Mis compañeros me tratan igual, como si fuera un chico»

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Con motivo de la conmemoración del 30 aniversario de la incorporación de la mujer a la Benemérita, Boadilladigital ha compartido unas horas en el trabajo de esta agente, una de las cuatro féminas que integran el cuartel boadillense.

Ha contado su experiencia y la importancia que en su opinión tiene la presencia femenina en este Cuerpo de seguridad.

Maria Pilar Recalde Martín tiene 34 años y ejerce sus funciones de guardia civil en el puesto de Boadilla del Monte desde hace un año. Precisamente, el pasado 12 de octubre, Virgen del Pilar, patrona del Cuerpo y Día de la Hispanidad, cumplió sus primeros 12 meses en el cuartel. Este hecho curiosamente ha coincidido con su santo y con el 30 aniversario de la incorporación de la mujer a la Benemérita.

Su vocación viene de familia, ya que su padre fue igualmente agente del Cuerpo para la Casa Real, y hasta su abuelo ejerció de Policía Nacional.

Esta madrileña, del municipio de Alcorcón, reside en esa localidad actualmente junto a su marido, también guardia civil en Boadilla del Monte, y su dos mellizos de 20 meses. Su vocación viene de familia, ya que su padre fue igualmente agente del Cuerpo para la Casa Real, y hasta su abuelo ejerció de Policía Nacional. Por ello, desde muy pequeña tuvo claro a qué quería dedicar su trayectoria profesional.

Militar y Guardia Civil

Aún así, antes de ver cumplidos sus sueños inició la carrera militar con 19 años. Por aquel entonces la estura mínima exigida a las mujeres para entrar en la Benemérita era de 1,65 metros y ella no los alcanzaba. De modo que estuvo en el Ejército durante cuatro años, donde además hizo un curso básico de paracaidismo, hasta que en 2008 las medidas para acceder al Cuerpo se modificaron y en el caso de las mujeres se redujo cinco centímetros. Fue su oportunidad y no se lo pensó. Inició su formación en el Colegio de Guardias Jóvenes “Duque de Ahumada” de Valdemoro (Madrid).

Después, hizo las prácticas en Alicante y cuando las concluyó regresó a Madrid donde conoció a su pareja. Como él es gallego, buscaron un destino intermedio en el que trabajar juntos y se fueron a Salamanca. Con el tiempo regresaron a Alcorcón y se asentaron en esta localidad y pidieron como destino Boadilla del Monte.

En este puesto la vida familiar se compagina muy bien. Desde el primer día que vine aquí le comenté mi situación con los mellizos a mi jefe y me dijo que no había problema

“Escogimos el cuartel de Boadilla porque en Alcorcón no hay y éste tiene muy buena fama, además de por la proximidad a nuestro domicilio”, cuenta. Para ella conciliar la vida familiar con el trabajo era vital y eso fue lo primero que le transmitió a su jefe: “En este puesto la vida familiar se compagina muy bien. Desde el primer día que vine aquí le comenté mi situación con los mellizos a mi jefe y me dijo que no había problema, que iba a hacer todo lo posible para que pudiéramos complementarnos. Si mi marido tiene tarde, yo tengo mañana. Nos ayudan con la planificación familiar y nos ponen horarios para que podamos estar con los niños porque por desgracia mis padres no nos pueden echar una mano ya que son mayores. Tenemos una hora entre turnos para llegar y recoger a los pequeños. Esto es aquí, a lo mejor en otro puesto no te dan esa facilidad. De hecho más o menos nos dan los mismos días libres”.

Recalde especifica además que cada mes los turnos varían. Los horarios son de seis a 14 horas, de 14.00 a 22.00, y de 22.00 a 6.00. De hecho, a veces coincide que quien entra en turno de mañana ese mismo día puede trabajar por la noche, pero se compensa con días libres. “Después de ver el cuadrante, puedes solicitar cambios si necesitas ir al médico, por ejemplo. En mi caso, si un día yo entro a las 6.00, mi marido lleva a los niños a la guardería a las 9.00, y luego a las 14.00 salgo le recojo a él, y entra a las 15.00”.

La agente matiza que trabajar con su pareja no le supone ningún inconveniente. “No coincidimos en los turnos, pero tenemos los mismos compañeros. Es más difícil desconectar, ya que al final acabas hablando del trabajo, que si han puesto tal denuncia, que si queda por cerrar tal cosa…, pero lo llevamos bien”.

Actualmente en las dependencias de Boadilla del Monte hay 85 efectivos, de los que cuatro, incluida Pilar, son mujeres.

El cuartel de Boadilla del Monte

Actualmente en las dependencias de Boadilla del Monte hay 85 efectivos, de los que cuatro, incluida Pilar, son mujeres. La última se va a incorporar esta semana.

Según esta Recalde, la media de mujeres en los cuarteles es de cinco o seis. Y a pesar de esta desproporción ella nunca se ha sentido discriminada por ser mujer en ningún momento, ni en los 11 años que lleva en el Cuerpo. “Mis compañeros me tratan igual, como si fuera un chico, y no tienen problemas al salir conmigo de patrulla, todo muy bien”.

Del mismo modo, mientras realiza sus funciones tampoco ha tenido inconvenientes de esta índole: “Sí que es verdad que en alguna situación un poco más conflictiva, en ocasiones tiran más hacia la mujer porque a lo mejor ven que eres más bajita, más delgadilla o más débil que el compañero que mide dos metros, lógicamente. Pero no me he sentido inferior en ese sentido. En la calle siempre me han respetado, en las denuncias igual. No he tenido ningún problema”.

El trato con las personas

A día de hoy, desempeña su principal labor en las oficinas en lo que denominan “Atención al ciudadano”, es decir, tramita denuncias y esporádicamente patrulla.

El trato con la gente es muy bonito y a mí me gusta, además hay veces que acuden personas no solo a poner una denuncia sino que quieren que les asesores.

“Empecé en la calle de patrullando, pero me quedé en oficinas y estoy bien. El trato con la gente es muy bonito y a mí me gusta, además hay veces que acuden personas no solo a poner una denuncia sino que quieren que les asesores. Patrullar tiene su encanto también, porque al final has de hablar con los denunciantes les intentas ayudar y les indicas el procedimiento que tienen que seguir. Nuestro trabajo no consiste únicamente, por ejemplo, en la denuncia que pones a un conductor por no llevar el seguro, eso se ve un poco así, pero en realidad nosotros estamos para ayudar, más que para otra cosa. Si no se tienen los papeles en regla habrá que tomar medidas, pero es algo que se hace por la seguridad del individuo incluso”.

Boadilla del Monte es una ciudad tranquila, comenta. “Recogemos un poco de todo tipo de denuncias; principalmente, hurtos. Están los cuatro conocidos de la zona como lógicamente sucede en todos los sitios, pero es un lugar que no tiene mucha delincuencia”.

Papel de la mujer

En el trato a víctimas de violencia de género para ellas no es igual hablar con un hombre que con alguien del mismo sexo, se abren mucho más. Y por otro lado, una mujer en la calle para un cacheo es bastante importante.

En opinión de esta alcorconera, que haya una mujer en la Guardia Civil siempre viene bien “porque, simplemente en el trato a víctimas de violencia de género, para ellas no es igual hablar con un hombre que con alguien del mismo sexo, se abren mucho más. Y por otro lado, una mujer en la calle para un cacheo es bastante importante”.

A pesar de la incorporación de las féminas a este Cuerpo de seguridad, aún existen tres unidades de la Guardia Civil en donde no están presentes: Grupo de Acción Rápida (GAR), la Unidad Especial de Intervención (UEI) ni en los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS). Pilar matiza que esto se debe a que las pruebas físicas de acceso son muy exigentes y complicadas, algo que, en su opinión, debería cambiar para revertir esta realidad.

Pilar Recalde dice sentirse orgullosa de su trabajo y por ello anima a todas las mujeres que quieran dar el paso para ser guardias civiles: “Cada día me voy con una sonrisa. Yo me lo paso muy bien. Cuando vengo a trabajar siempre tengo risas con los compañeros, quedamos para cenar, preparamos juntos la festividad de la Virgen del Pilar, y yo me involucro en organizarlo todo porque desde pequeña lo he vivido. De hecho, me cojo vacaciones durante estas fechas por este motivo. Voy al cuartel y ayudo, mi padre incluso hace una calderada para quienes asistan. Es algo que disfruto mucho y me encanta”.

 

Teresa Rey

 

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