La miel española, ¿producto en extinción?

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Los apicultores salieron a la calle el pasado 13 de diciembre para defenderla del aumento de las importaciones un 37,14 por ciento en cinco años y para protestar contra el mal etiquetado.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado que el 20% de las mieles importadas son un fraude.

España es el primer país productor de miel en la Unión Europea (UE) y de una calidad superior, y sin embargo, la que se vende en la mayor parte de las tiendas españolas es extranjera, fundamentalmente de China, que se ha convertido en el principal proveedor con un aumento del 27% respecto a 2016, seguido de Portugal y de Argentina.

El sector apícola nacional (ubicado sobre todo en Extremadura, Andalucía, Castilla y León, Valencia, Castilla-La Mancha y Galicia) es clave para la economía rural y contribuye a la biodiversidad por la actividad polinizadora que realizan las abejas en el campo, pero está en una crisis que se agraba año tras año.

¿Por qué está pasando esto? La principal causa son los bajos precios de la miel china, a un 1,30 euros por kilo frente a los 2,65 euros que pagan a los apicultores españoles, según datos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Eso hace que no puedan competir con la extranjera, ha provocado un desplome de precios dentro de la UE, y que en las cooperativas queden muchos excedentes sin vender.

Si uno se fija en la miel que venden en los supermercados puede comprobar como la mayoría es producto de China, o mezcla de varios paises, pero no íntegramente de España. Los apicultores españoles reclaman desde hace 13 años un mayor control de las importaciones de la de baja calidad. Precisamente, este factor es en el que la OCU puso el foco con un estudio en el que la principal conclusión fue que el 20% de las importadas son un fraude y no respetan los estándares de calidad europeos. Además, apuntaban a que ha aumentado la falsificación.

Miel adulterada

La OCU, que en 2016 publicó una ‘Guía de compra de miel’, señala «entre los engaños más frecuentes» el mezclar la miel con otros siropes, con azúcar o «vender mezclas de miel falsificada con miel europea de alta calidad».

Esta organización también destacó que ha disminuido el número de colonias de abejas en los últimos años debido a diversos factores relacionados con la agricultura intensiva, el uso de ciertos pesticidas, déficits nutricionales, enfermedades causadas por agentes biológicos o el cambio climático. Y es que estos insectos «juegan un papel fundamental en la perpetuación de las especies vegetales y la producción de muchos alimentos».

Para reforzar el apoyo al sector de la apicultura europea y atajar este problema que lleva a la caída de los precios y plantea dudas sobre la protección del consumidor, el Parlamento Europeo presentó el pasado 23 de enero un informe donde reconocía que es el tercer alimento más adulterado del mundo. El documento reclama incrementar la financiación de los programas nacionales apícolas y medidas para proteger las razas locales y regionales, la necesidad de prohibir los pesticidas dañinos, aumentar la investigación y fomentar los planes de reproducción para mejorar la salud de estos insectos.

Y ¿qué dicen desde el Ministerio de Agricultura? Pues hace unos días indicaron su voluntad de «frenar» la invasión de miel china y tiene en fase de información pública el proyecto de real decreto por el que se exigirá que en la etiqueta de los envases figure el origen y el porcentaje sobre dónde procede de cada país, y que modifique la actual norma de calidad que fue aprobada en 2003.

El objetivo del Ministerio es que los consumidores tengan la máxima información sobre la procedencia de la miel que compran y también frenar la mezcla de mieles, sobre todo las chinas de baja calidad. El etiquetado actual habla de ‘mezcla de mieles de la UE’, ‘mezcla de mieles no procedentes de la UE’ o ‘mezcla de mieles procedentes de la UE y de mieles no procedentes de la UE’, una generalidad que poco informa al consumidor.

El cambio en el etiquetado ayudará pero, como en todo mercado, serán los consumidores los que con su tendencia de compra puedan conseguir que las grandes superficies y tiendas de menor tamaño se inclinen por marcas de mejor calidad y, por tanto, mieles españolas para que dejen de ser un producto en peligro en extinción.

 

 

 

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