El Jardín Botánico

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Real Jardin Botanico de Madrid foto CSICEn las ciudades los grandes jardines y parques sirven para contrarrestar el monóxido de carbono que constantemente se emite por el devenir cotidiano, pero además suponen un regalo para, y en todos, los sentidos. Para la vista, por la mezcla de tamaños, formas y colores de sus ejemplares. Para el oído, por los sonidos que plantas y flores emiten cuando el viento les mece, junto al revoloteo y canto de las avecillas que lo habitan. Para el olfato, por la fusión de fragancias, desde las más tenues a las más poderosas. Para el gusto, porque la naturaleza verde forma parte de la alimentación diaria, y verla en su esplendor invita a tener más en cuenta sus beneficios. Por último el tacto, porque los pies descalzos sobre la hierba, así como abrazar árboles, o un buen paseo, supone una magnífica carga de energía positiva.

Entre estos grandes lugares verdes, armónicos y dignos de visitar, están los Jardines Botánicos creados la mayoría en el siglo XVIII, y posteriores, para recopilar tanto plantas autóctonas como de otros países. Aunque hay cientos de jardines por toda la geografía española, pongamos el ejemplo del Real Jardín Botánico de Madrid, cuya historia de creación, según texto aportado por la propia institución, refiere:

El rey Carlos III, por Real resolución de 25 de julio de 1774, decidió el traslado del Jardín Botánico existente en las afueras de Madrid, en el Sitio de Migas Calientes, camino de El Pardo, al lugar conocido como las Huertas del Prado Viejo de Atocha, que actualmente ocupa. La propuesta del Duque de Losada el 23 de febrero de 1773 a S. M. el Rey se materializó en la compra de esos terrenos, expresamente, para edificar el nuevo Jardín y la casa de Reales Estudios de Botánica.

A todo ello cabe añadir las famosas Noches del Botánico, que este año celebra su sexta edición (del 8 de junio al 31 de julio de 2022), una cita musical imprescindible de las noches de verano, con actuaciones de artistas nacionales e internacionales. Una forma más de tener los sentidos en permanente conexión con la naturaleza.

Pero no todas las visitas tienen por qué ser admirativas o musicales, también las hay de investigación sobre los propios ejemplares verdes, o la información que hay dentro de las páginas de los libros. La pregunta entonces es: ¿sabes que los jardines botánicos cuentan con una biblioteca especializada?

Volviendo a tomar como ejemplo el Real Jardín Botánico de Madrid, en sus instalaciones encontramos dos importantes unidades de apoyo a la investigación: la Biblioteca y el Archivo histórico, donde se custodian todos los documentos manuscritos generados por el propio Jardín desde su fundación, además de dibujos y documentos de las expediciones botánicas de los siglos XVIII y XIX, más algunas colecciones particulares que han donado sus fondos para que toda la sociedad pueda disfrutarlos. En total, son miles de documentos y dibujos botánicos, que pueden consultarse in situ o mediante la biblioteca digital donde entre sus colecciones se pueden admirar y leer obras sobre el propio Jardín Botánico, Flora, Hongos, Jardinería, Ilustración botánica, Expediciones científicas, Plantas útiles.

Y como ya han dicho otros, conviene recordar que:

“Los jardines están en la ciudad, lo mismo que los pulmones en el cuerpo humano”, Josep Fontserè i Mestre (Arquitecto español, 1829-1897).

“Hay siempre un libro abierto para todos los ojos: la naturaleza”, Jean Jacques Rousseau (Escritor, filósofo, botánico y naturalista suizo 1712-1778):

“Si tiene un jardín en su biblioteca, todo estará completo”, Marcus Tullius Cicero, Carta a Varro, siglo I d.C.

Pilar del Campo Puerta

(Documentalista y escritora)

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