¿Cómo es la tradición belenística en Boadilla del Monte?

0

Algunas familias de Boadilla del Monte cuentan a Boadilladigital cómo viven esta costumbre en sus hogares.

La tradición belenística ha acompañado a España desde el siglo XIII y se ha convertido en una pieza inseparable de nuestra cultura. Desde que San Francisco de Asís hiciese la primera representación del nacimiento del niño Jesús en 1223, se ha ido extendiendo a todos los rincones de nuestro país.

Su sentido es recordar el nacimiento del Mesías en la Tierra y, si bien existen elementos comunes en todos los belenes que no pueden faltar, cada uno difiere del resto en materia y forma. Esto es porque en cada hogar existe una tradición familiar particular producto de la multitud de vivencias y anécdotas en familia que le dan una personalidad única al Nacimiento.

Si bien en algunas partes de España ha perdido peso esta tradición, no es el caso de Boadilla del Monte, donde a muchos de sus vecinos les encanta hacer el belén en familia; como nos cuentan Berta Cereceda, Ana Sánchez-Cabezudo, Pedro Díaz, Paco Luengo, Julián Herrero, y familias.

Recordar el momento que vivimos

Berta Cereceda, siguiendo el ejemplo de sus padres, ha puesto el belén durante sus 25 Navidades de matrimonio. “Al principio lo ponía sola, pero ahora que mis hijos son mayores, ya se encargan de poner alguna figurita, una casa, el río, …” Además de ponerlo con muchas más figuras, le encanta mostrar pequeños nacimientos por toda la casa porque quiere que por donde pasen, recuerden el momento que están viviendo.

Esta tradición tiene mucha relación con lo que Berta vivió de pequeña, pues cuando lo pone la traslada a su infancia. “¡Era maravilloso, lo hacíamos con tanta ilusión!! Mi madre era la que se encargaba de hacer el nacimiento, el misterio; y nosotros, los hijos, el belén grande.”

Por su parte, el belén de Ana Sánchez-Cabezudo también ha ido creciendo con el tiempo. Cuando era pequeña lo solía poner su madre; si no, lo hacía Ana sola. Pero ahora con los niños tiene mucha ayuda y se reparten las tareas. Gracias a la colaboración de los pequeños lo puede hacer más grande y con más figuritas. Y no siempre lo ponen en el mismo sitio, sino que cada año han estado buscando la mejor ubicación en el salón.

A Ana y su familia les encanta poner el belén. Su significado no es otro que recordarles lo que celebramos en estas fiestas. Además, cuidan mucho los detalles. “Me gusta ponerlo con detalles y con símbolos que recreen el nacimiento del Niño Jesús, y que me ayuden a contemplar y revivir esas escenas.”

La mejor forma de poner las piezas

Pedro Díaz y su esposa Beatriz heredaron esta tradición y desde que se casaron han tratado de vivirlo más intensamente: “Nuestro primer belén juntos fue uno de figuritas de plástico que aún sigue con nosotros. En la actualidad ponemos en casa hasta cuatro belenes en distintos sitios de la casa. ¡¡¡Nos encantan los belenes!!!”

A pesar de ser una actividad en familia, siempre hay uno que la dirige. Y en casa de los Diaz Monzonis, es Beatriz. Según Pedro, los demás ayudan. Y ¡cómo no!, al igual que en todas, hay discusiones por dónde va el rey mago, el pastorcito o la hoja de laurel. “Luego siempre tenemos entre toda la familia los típicos conflictos sobre cuál es la mejor forma de poner las piezas, lo lejos que hay que poner a los reyes magos, … Menos mal que el niño Jesús tiene su butaca asignada y nos podemos poner de acuerdo en algo».

Para esta familia poner el belén significa recibir la llegada del Niño Jesús con cariño, tal y cómo somos, pero también mostrar lo que realmente significa la Navidad. «Es muy importante, te ayuda para recordar que es el momento de la Sagrada Familia, su fiesta, que el importante es Jesús. Dejarnos de frivolidades y recordar a la gente el porqué de estas fechas. Hay que enseñar poniendo el belén, dando ejemplo, sin miramientos».

Julián Herrero, padre de dos hijos y una hija, prepara todos los años el belén junto con ellos y su mujer Luz. Él lo ha hecho desde joven en casa de sus padres. Solía poner grandes y sofisticados belenes. Ahora, aunque ahora el espacio de la casa limita un poco las dimensiones, no ha dejado de hacerlo con su familia desde que se casó en 1994, pues le trae muchos recuerdos de juventud, hogar y familia; pero sobre todo, de misterio y admiración.

Finalmente, Paco Luengo, el más veterano de todos, ha preparado el Belén, junto a su esposa Pilar, los 50 años de matrimonio que de momento han vivido juntos. Con ello ha conseguido que esta tradición perdure en las casas de sus ocho hijos que ya viven con sus propias familias acompañados de una costumbre religiosa que saborean también sus nietos.

Son algunos ejemplos de boadillenses en los que la semilla de la fe está presente y florece poniendo el belén, entre otros ámbitos, haciendo que esta tradición perdure de generación en generación.

 

Pablo Ciprés

Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here